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Ultimas Palabras

Escuchen esta historia verídica…

“Un día, un grupo de aborígenes australianos deambulaba por un paisaje árido, acompañado por un etnólogo. Este, que anotaba cuidadosamente todas sus andanzas, observó que, de cuando en cuando, el grupo, compuesto de hombres y mujeres, se paraba un rato más o menos largo. No se detenían para comer, ni para mirar algo, ni para sentarse o descansar. Simplemente, se detenían. El etnólogo, después de dos o tres paradas, les preguntó por qué.  

“Es muy sencillo, contestaron, estamos esperando a nuestras almas.” 

El etnólogo entendió así que, de vez en cuando, las almas se detenían en el camino para mirar, o sentir, o escuchar algo que escapaba al cuerpo.”

Nuestras almas tienen necesidades invisibles para el cuerpo. Se nutren de la belleza del mundo (…), del conocimiento, del estudio, del saber (…), del compartir, de la justicia y de la fraternidad.

Extracto de “L’Âme du monde” de Fréderic Lenoir, editorial NiL, 2012



Deténganse pues, esperen a su alma que está deambulando todavía por las páginas de este libro; y luego, nútranla compartiendo lo que tienen.

Pienso sinceramente que alimentamos a nuestras almas con aquello que somos capaces de dar.

Que respeten el contrato o no, les toca a ustedes decidir…

Han leído: su corazón ha sido tocado, su mente ha sido sacudida…
Cada texto llama a algo dentro de nosotros, señala una carencia del mundo que podemos mejorar.

Aquí abajo tienen una lista de organizaciones que intervienen en la vida cotidiana de las mujeres y de los niños en el mundo de hoy. Sigan sus afinidades o sus simpatías, elijan alguna, y den algo… ahora.

Si ustedes conocen organizaciones cerca de su casa que mejoren la educación, que contribuyan a programas escolares, que creen talleres post-escolares, que ayuden en los procesos de adopción, de reinserción social, de desintoxicación, que fomenten la educación sexual y la prevención del embarazo (niñas-madres), que financien la investigación médica y la biotecnología, que trabajen en la prevención del cáncer, que ayuden a adolescentes con conductas suicidas o jóvenes anoréxicas, que promuevan los derechos civiles de las mujeres y de los niños así como el asilo político, que luchen contra el tráfico de niños o la pornografía infantil y contra el hambre, que reivindiquen un mundo más limpio y sano, un entorno menos contaminado… no lo duden más.

Las fundaciones seleccionadas aquí son aquellas con las que he trabajado a lo largo de mi vida. Sólo son unas referencias. Elijan una de ellas o sean generosos con cualquier otra fundación que conozcan. Pero no dejen esta lectura inacabada, no traicionen esta antología, no pierdan sus perlas de sabiduría.

Su gesto confluirá en un movimiento global de compasión.